EL PATRIMONIO OLVIDADO DE PRIEGO DE CÓRDOBA
En verdad, resulta muy triste vivir en un lugar sin historia, en un lugar donde sólo se tenga esperanza en el futuro sin tener el manual del pasado. Pero más triste es aún vivir en un sitio donde la historia rebosa y donde se olvida ese manual.
Es la situación de Priego de Córdoba, un bellísimo pueblo en el que el único arte que se valora es el que procesiona en Semana Santa sobre un trono cubierto de oro y circundado por flores, un bellísimo pueblo del que surgieron grandísimas personalidades olvidadas por sus propios conciudadanos.
Desde el mismísimo presidente de la II República Española hasta uno de los mejores escultores del Neoclásico.
Recalco la tristeza que siento cuando pregunto a un prieguense de a pie por el nombre de José Álvarez Cubero. La única respuesta coherente que escucho es “ese es el instituto de enfrente del Recinto Ferial”.
No señores, no. Hace falta algo más que eso para describir a un gran artista con esculturas de sobrenombre en el Museo del Prado. ¿Quién conoce a Ganimedes? ¡Am! Si, claro, el principe troyano que llegó a ser el amante del propio Zeus, aquel que consiguió empleo en el mismísimo Olimpo como copero. Exactamente, aquel. Retratado por nuestro paisano Álvarez Cubero, situado en la Academia de San Fernando de Madrid y en la Ignorancia de las mentes de Priego. Si preguntas a alguien sobre la estatua de “Joselito” te indica con pelos y señales su situación, sin saber que desde ella, girando la cabeza tan solo unos grados, podrá contemplar la reproducción en bronce de este Ganimedes.
Pero no todo queda en un loco escultor de dioses paganos que nadie recuerda, es más que eso. Quien tenga un poquito de cultura histórica recordará a Fernando VII, casado con María Isabel de Portugal, matrimonio internacional y monárquico, reyes de España en el tránsito del siglo XVIII al XIX, supuestamente raptado por José Bonaparte, hermano de Napoleón, para conseguir el trono español. En cualquier libro de historia debe venir este relato.
Pues bien, la parrafada anterior no es gratuita, y es que mi intención es señalar la gran importancia, tanto nacional como internacional, de estos personajes. Y ustedes se preguntarán ¿Y?, y esta misma pregunta corrobora mi anterior hipótesis de la ignorancia, pues María Isabel de Portugal, esposa de Fernando VII, fue retratada en piedra por el mismísimo José Álvarez Cubero ¡por encargo de la reina!
Nuestro escultor trabajó codo con codo con artistas de la talla del francés Jacques-Louis David o del italiano Antonio Cánovas, nombrado mejor escultor del Neoclásico por el mismo Napoleón.
No se puede, sin embargo, criticar por criticar, mis más sinceras disculpas, pues reconozco que he sido demasiado radical al tachar a todo el pueblo de una ignorancia “casi” palpable. Es cierto que tenemos ciertos detalles con este chaval del que hablo tanto. Un león esculpido en una fuente sin una sola seña de su autor, un Ganimedes orientado hacía el monte pero sin mención alguna, y, ahora, un pedestal vacío con cuatro focos apuntándole, separado por poco de su hermano Ganimedes.
Temo que de aquí a que vea al joven protegiendo al viejo me habré vuelto yo como éste último y tenga que ser yo el protegido por sátiras escritas por un joven que sólo desea el reconocimiento de su patrimonio.
Pero bueno, tan poco hay que cantar glorias pasadas, total, solo vivimos en el pueblo que acunó en su seno al primer presidente de la II República Española, Don Niceto Alcalá-Zamora y Torres.